Preguntas Frecuentes


"El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona." ARISTÓTELES

En ocasiones surgen dudas en la poblaciógeneral por la confusión que se genera en medios de comunicación por el desconocimiento. En esta sección la Sociedad Española de Medicina Homeopática pretende dar respuesta a las preguntas más frecuentes que manifiesta la población.

Los fundamentos de la homeopatía nacieron en el siglo XVIII, en el contexto científico de la medicina modernista, en el ambiente universitario de la Escuela de Viena.  Allí, se experimentó sobre las sustancias medicinales y la posibilidad de aplicarlas en dosis bajas y se describió que la capacidad terapéutica de estas sustancias estaba relacionada con sus efectos tóxicos a dosis elevadas.

En 1796, influido por todos estos trabajos, el Doctor Samuel Hahnemann (1755-1843), publicó en una de las revistas médicas más prestigiosas de Centroeuropa (el periódico de farmacología práctica y cirugía), un texto que será la base de la homeopatía:

“Ensayo sobre un nuevo principio para descubrir las virtudes curativas de las sustancias medicinales”

La homeopatía es un método terapéutico que utiliza los medicamentos homeopáticos. Aplica clínicamente el fenómeno de similitud y utiliza las sustancias medicamentosas en dosis muy bajas. Aplicado a la homeopatía, “similitud” significa que numerosas sustancias administradas en dosis altas a personas sanas pueden provocar la aparición de una serie de síntomas. Esas mismas sustancias, administradas en dosis bajas a enfermos, pueden curar síntomas similares.

Sin embargo, no siempre se aplica la similitud en la homeopatía: algunas sustancias provocan síntomas en dosis altas que no curan en dosis bajas.

Recíprocamente, ciertos síntomas se curan mediante sustancias diluidas sin que esas sustancias los provoquen en el hombre sano.


Los medicamentos homeopáticos son aquellos que contienen principios activos obtenidos gracias a un proceso de fabricación específico que incluye una serie de diluciones y agitaciones (=dinamización) de la materia prima.
Las materias primas específicas utilizadas en los medicamentos homeopáticos se denominan cepas e incluyen sustancias de origen vegetal, animal, mineral o químico. La presentación más habitual es el tubo de gránulos y la dosis de glóbulos pero no son las únicas. Muchos medicamentos homeopáticos se presentan en formas de jarabe, gotas, pomadas, comprimidos, soluciones inyectables,etc.

El medicamento homeopático está definido en el Artículo 50 del Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio:

ARTÍCULO 50. Medicamentos homeopáticos: se considera medicamento homeopático, de uso humano o veterinario, el obtenido a partir de sustancias denominadas cepas homeopáticas con arreglo a un procedimiento de fabricación homeopático descrito en la Farmacopea Europea o en la Real Farmacopea Española o, en su defecto, en una farmacopea utilizada de forma oficial en un Estado miembro de la Unión Europea. Un medicamento homeopático podrá contener varios principios activos.

Para facilitar la toma por parte de los pacientes, los medicamentos homeopáticos se administraban sobre una base sólida dulce. La evolución de la galénica dio lugar a las formas farmacéuticas actuales, los gránulos y los glóbulos.

Los gránulos y los glóbulos son pequeñas esferas de sacarosa (85%) y lactosa (15%). Los gránulos y los glóbulos son un soporte neutro para el principio activo, y tienen las ventajas de ser muy fáciles de administrar.

Los gránulos son esferas de diámetro cercano a los 4 milímetros y se envasan en tubos de 4 gramos, que contienen aproximadamente 80 gránulos. Prescritos a razón de 5 gránulos por toma, un tubo corresponde entonces a 15-16 tomas.

Los medicamentos homeopáticos forman parte de las soluciones disponibles para los profesionales de la salud, son una opción terapéutica más.

Dependiendo de la enfermedad, pueden ser utilizados solos o junto a otros medicamentos. Que se prescriban medicamentos homeopáticos no supone que excluyan los demás medicamentos, las otras terapéuticas, la racionalidad científica y el progreso. El médico, en función de su experiencia, debe decidir ante cada paciente cuál es la mejor estrategia terapéutica según su eficacia y riesgo.

En muchos casos los medicamentos homeopáticos serán la primera elección bien por su excelente balance riesgo/beneficio, o porque no se dispone de tratamiento convencional, o porque no se puede aplicar en algunos pacientes.

Otras veces será necesario utilizar medicamentos convencionales, como los antibióticos en infecciones bacterianas complicadas o en una arritmia cardiaca.
Muy frecuentemente, los mejores resultados se obtendrán mediante la combinación de ambos tipos de medicamentos. Por supuesto, además de este enfoque farmacológico el médico tiene en cuenta otros enfoques como la nutrición, el ejercicio, la psicoterapia, la cirugía, etc.

Los medicamentos homeopáticos son una herramienta más dentro de todas las posibilidades que tiene el profesional de la salud. Son útiles en la mayoría de las patologías y áreas: ORL, ginecología, pediatría, dermatología, patologías digestivas, enfermedades del sistema nervioso etc…

El profesional de la salud puede prescribir medicamentos homeopáticos en situaciones agudas, es decir en síntomas o enfermedades puntuales.

También es muy útil en enfermedades crónicas o de repetición como por ejemplo las alergias, los trastornos musculo-esqueléticos (dolor de espalda por ejemplo), los problemas de ansiedad etc…
La homeopatía se integra cada vez más en el tratamiento de enfermedades severas como coadyuvante para reducir los efectos secundarios de medicamentos, mejorar la calidad de vida del paciente y conseguir un mejor cumplimiento del tratamiento.

En España los medicamentos homeopáticos no son de prescripción médica obligatoria. Esta circunstancia permite al paciente acceder de diferentes maneras a los medicamentos:

• A través del consejo y de la recomendación de los farmacéuticos, si se trata de síntomas menores.

• En la consulta, cuando es necesario un diagnóstico médico. Hoy en día, además de los médicos especialistas en homeopatía, muchos médicos de atención primaria, pediatras, ginecólogos, cirujanos, dentistas, veterinarios, etc… los integran en su práctica diaria.

• Otros profesionales sanitarios se apoyan cada vez más en los medicamentos homeopáticos, como las matronas por ejemplo, y siempre dentro del ámbito de las competencias de cada uno.

Los medicamentos homeopáticos se comercializan legalmente en España desde el año 1995 y están regulados a nivel europeo por la legislación que aplica a todos los medicamentos. En España están perfectamente definidos en la legislación sobre medicamentos actualmente en vigor (Real Decreto 1345/2007; Real Decreto legislativo 1/2015).
Como todos los medicamentos, se pueden adquirir exclusivamente en las oficinas de farmacia.

La medicina es única e indivisible. Sólo existe una medicina, aunque frecuentemente la homeopatía se engloba entre las medicinas “naturales” y las “medicinas complementarias y alternativas” (CAM) o “no-convencionales”.
Si se usa la palabra “natural” en el sentido de que no es “agresiva” o “química”, en efecto la homeopatía carece de toxicidad, lo cual la hace muy segura.

• La homeopatía también es “natural” en su forma de actuar porque en general no actúa contra el síntoma para suprimirlo, sino que ayuda al organismo a reaccionar ante el desequilibrio que este síntoma está manifestando.

• Respecto al origen de los medicamentos, tanto los homeopáticos como la mayoría de los convencionales tienen su origen en la naturaleza (como el ácido acetilsalicílico que proviene del acido salicílico, componente de la corteza del sauce), aunque ambos pasan por un proceso físico-químico de modificación.

La homeopatía tampoco es una medicina complementaria, excepto si “complementaria” se refiere al conjunto de las terapéuticas. Según el paciente y la enfermedad, el profesional sanitario puede decidir utilizarla de forma exclusiva o bien conjuntamente con otros abordajes (farmacológico convencional, nutricional, quirúrgico, psicoterápico, etc.).

El viejo aforismo de la medicina (no sólo de la homeopatía) de que “no hay enfermedades sino enfermos” tiene su origen en la experiencia: una misma enfermedad se presenta en diferentes sujetos de formas variadas, de acuerdo a sus características individuales, a su constitución física y psíquica y al medio en el que se desenvuelve.

La homeopatía permite -y a veces exige- adaptar el tratamiento según cómo se manifiesta la enfermedad en cada paciente, es decir la forma clínica personal del enfermo. Sin embargo, algunos tratamientos homeopáticos no tienen necesariamente en cuenta estas variaciones, así que podríamos decir que según el caso la homeopatía tratará al enfermo, a la enfermedad, o a los dos.

La homeopatía se confunde a menudo con la medicina por las plantas o “fitoterapia”, pero son diferentes.

Desde el punto de vista de la fabricación:

La fitoterapia utiliza productos preparados a partir de plantas medicinales, pero que pueden ser o no medicamentos. La homeopatía utiliza medicamentos caracterizados por su método de fabricación conforme a la Real Farmacopea Española. Los medicamentos homeopáticos pueden tener un origen vegetal, es decir de plantas, pero también mineral, animal o químico.

En cuanto al canal de distribución, los medicamentos homeopáticos sólo se pueden encontrar en las oficinas de farmacia.

En cambio, las plantas que son de venta libre (las que no son medicamentos) pueden encontrarse en otros canales (herboristería, parafarmacia, etc.).

Otro punto diferencial importante está en las dosis de principios activos. Mientras en la fitoterapia se usan dosis ponderales, el medicamento homeopático se caracteriza por dosis muy bajas, lo que minimiza los riesgos de reacciones adversas e interacciones con otros medicamentos.

La dosis que desencadena una reacción terapéutica en un paciente es variable según su reactividad y otros factores. Será determinada por el prescriptor.

Para la mayoría de los pacientes, es suficiente con 5 gránulos por toma o con un envase unidosis de glóbulos, sabiendo que mayor cantidad de medicamento por toma no produciría mayor efecto.

En cuanto a la frecuencia de las tomas, en el tratamiento de síntomas agudos, es importante ajustar la frecuencia a la intensidad de los síntomas o su frecuencia de aparición. Conviene tomar el medicamento tantas veces como sea necesario, espaciando después las tomas a medida que aparece mejoría.

Sí. Desde sus orígenes, la homeopatía se ha basado en un método científico experimental. Aunque en las últimas décadas es cuando la metodología se ha adaptado a las exigencias y criterios de la investigación convencional.

Actualmente, el resultado de una búsqueda simple en Pubmed, el mayor motor de búsqueda de publicaciones biomédicas, con la palabra clave “HOMEOPATHY”, cita más de 5300 registros.

La investigación de laboratorio o “básica” aporta evidencias científicas que muestran que las altas diluciones dinamizadas que se usan en los medicamentos homeopáticos tienen un efecto biológico y producen cambios.

La investigación física aporta evidencias que permiten comprobar que existen cambios en la estructura y la organización de las altas diluciones dinamizadas.

La investigación clínica aporta evidencias sobre la eficacia de la homeopatía en enfermedades concretas y sobre el interés para la salud pública de integrar los medicamentos homeopáticos en el tratamiento de muchas patologías.

Sí. La regulación de la fabricación industrial de los Medicamentos Homeopáticos, aplica las mismas exigencias que para cualquier medicamento. Se aplican para los laboratorios autorizados para fabricarlos, las Normas de Correcta Fabricación (NFC). Incluye la garantía y el control de calidad, de tal manera que aseguran que el medicamento tiene todos los requisitos exigibles. Para el medicamento homeopático, a cada etapa de la fabricación y control de los medicamentos, debe aplicarse lo descrito en las monografías de la Farmacopea.

En definitiva, el medicamento homeopático se rige por las exigencias propias de la industria farmacéutica.

El medicamento convencional actúa provocando una acción cuantitativa, es decir, que la acción observada es proporcional a la dosis administrada. Pero el medicamento homeopático actúa cualitativamente, provocando una reacción que no depende de la cantidad administrada del mismo. Por eso, la posología es en general independiente del peso y de la edad, salvo para determinadas formas farmacéuticas que contienen excipientes que pueden necesitar un ajuste en función de la edad.

Además, tanto la experimentación como la práctica clínica indican que el efecto de los medicamentos homeopáticos depende de la frecuencia de la administración y no de la dosis en sí del medicamento, siempre que se utilice una dosis mínima eficaz (umbral de sensibilidad reaccional del enfermo).

Esta característica de los medicamentos homeopáticos permite:

  • No tener que adaptar la dosis según el peso y la edad,
  • Poder adaptar la frecuencia según las necesidades del paciente, espaciando las tomas según mejoría.

La vía sublingual consiste en dejar disolver el medicamento debajo de la lengua.

El uso de la vía sublingual para la administración de los medicamentos homeopáticos, viene ligada a la forma galénica de los mismos en el caso de los gránulos, glóbulos o de los comprimidos.

La vía sublingual, también utilizada para algunos fármacos convencionales, tiene numerosas ventajas:

  • Facilidad de administración, sin necesidad de agua.
  • Rápida absorción: Al ser la absorción directa hacia la circulación general, ésta es casi inmediata.
  • Evita una posible inactivación o alteración a nivel del estómago o del hígado.

Sin embargo, existen otras vías de administración de los medicamentos homeopáticos, como los jarabes que se toman por vía oral, las cremas y pomadas que se administran por vía tópica o los inyectables por vía intramuscular o intradérmica.

Sí. La menta (o productos que la contengan, como la pasta dental) no contrarresta los efectos de los medicamentos homeopáticos.

Se recomienda distanciar de la toma de los medicamentos homeopáticos de cualquier ingesta, y en particular de menta, café, té e incluso refrescos de cola, para mejorar la absorción de los medicamentos por vía sublingual, y no porque haya interacciones entre ellos.

La recomendación varía entre los 10 y 30 minutos de espera; intuitivamente lo mejor para saber que la boca está limpia es no estar percibiendo sabores.


Tocar los gránulos homeopáticos con los dedos no altera su calidad o los efectos esperados. Pero como para todo medicamento, son necesarias unas reglas de higiene a la hora de manipularlos. Por eso, es preferible utilizar el sistema de dosificador o cuenta gránulos que facilita la toma sin necesitar de tocarlos con las manos.

Sí, en problemas agudos como tos, fiebre, cefalea o diarrea, actúan en cuestión de minutos u horas, y suelen ser más eficaces cuanto antes se comience a tomarlos.

En problemas crónicos también son rápidos, ya que en pacientes que llevan años con asma, dermatitis, alergia, insomnio o problemas reumáticos, la mejoría se produce en semanas o meses, permitiendo a menudo reducir la medicación habitual.

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